El Camarín

Los primeros datos que nos llevan a determinar la existencia de esta capilla-ermita callejera como tal, nos apuntan a que se reedificó a expensas de Sor Mª.Calderón, religiosa clarisa que muere en 1619 y que pudo ser la misma que antes de ser religiosa y viviendo en la calle de la Coronada (actual c/Salvador Rueda), en 1592, trajo la imagen de la Virgen de los Remedios a Vélez-Málaga desde Granada. Cuando Sor Mª.Calderón reedifica la ermita, la advocación mariana allí existente era la de "Reyna Soberana de los Ángeles". Desde este momento la capilla pública de la Virgen queda unida al Real Monasterio de Ntra. Sra. de Gracia de nuestra ciudad.
Otro dato interesante nos da luz en su existencia, cuando el 16 de Noviembre de 1708 la Ciudad concede licencia para que construya "un camarín bobeado a la calle", por la preponderancia de su cofradía y el fervor popular que despertaba por aquel tiempo. En esta Capilla se albergaban, entre otras, las Sagradas Imágenes de Sta. Mª Magdalena y San Juan Evangelista, que pertenecieron a la Cofradía. A causa de un terremoto que asoló a la ciudad de Vélez en 1755, tenemos referencias sobre la necesidad de reedificar varios edificios, y entre ellos la Iglesia del Convento de las religiosas clarisas. También se reedifica concretamente el camarín de la Virgen, que ya en esta época tiene la advocación de "Piedad" y posee la Cofradía. Con todos estos datos, se deduce una evidente relación entre el Camarín y la Cofradía con el Monasterio de Madres Clarisas. Existen datos en las actas de las sesiones de Cabildo del Ayuntamiento veleño, cuando en 1760 se da "libranza a los hermanos de Ntra. Sra. de la Piedad, Pedro Martín del Río y Francisco Ramos, por haber limpiado calles y la plaza" con el objeto de recaudar fondos para las obras de reformas del camarín y el dorado del mismo. Podemos encontrar otro dato importante que viene a confirmar la finalización de esta reforma del camarín, en una inscripción el interior del mismo que cita los siguiente: "se doró ite Camarín con el favor de los devotos siendo mayordomo Alonso de la Calle y Carrero. Año de 1778".
Los maestros de la yesería, talladores y doradores que realizaron las obras de decoración del magnífico camarín que hoy contemplamos, fueron los mismos que rehacen y remodelan la Iglesia de las Madres Clarisas quienes mediante un documento que apareció escondido bajo uno de los espejos que formaban parte de la decoración, nos hablan del "dorado del retablo mayor y púlpito. . .", "dibujos primorosos. . .", "llenas de gusto las relixiosas. . .". Estos datos nos muestran una vez más la evidente relación del Real Monasterio de Ntra.Sra.de Gracia de la ciudad con el camarín de la Virgen, sobre todo con los artífices de la decoración de su iglesia que presenta la misma tipología en las tallas de madera dorada y otros exornos rococós, aunque menos ricos y profusos que los del Camarín. Con todas esas importantes reformas, se configuró el camarín que hoy día conocemos. La Cofradía debió desaparecer como tal con los diversos acontecimientos de la primera mitad del siglo XIX. Quedando al cuidado de la Sagrada imagen y del Camarín una "camarera" elegida entre los vecinos de la calle donde está ubicada, y que como se ha apuntado anteriormente siempre han estado muy vinculados con Ella. En 1842 se habla del camarín de Ntra. Sra. de la Piedad junto con otras propiedades de las clarisas veleñas en documentos del archivo diocesano de Málaga, lo que hace sospechar que desaparecida la Cofradía, el camarín pasó a propiedad de las religiosas.

Descripción Artística

El Camarín de la Virgen de la Piedad, responde al tipo "capilla-callejera" que tanto proliferó en el barroco español, para así dar un cumplimiento total a las doctrinas del Concilio de Trento. Se puede decir que por su decoración se asemeja con el camarín de Santa María de la Victoria (Patrona de Málaga), a la capilla del Nazareno en el municipio malagueño de Riogordo, o con la capilla de Jesús del Rescate en la calle Agua de Málaga. Morfológicamente es un edificio trapezoidal de dos plantas, que presentan en su fachada principal un arco de medio punto (que sirve de ventana-expositor) enmarcado por pilastras corintias adosadas, que se rematan en un frontón semicircular que se decora en su base con un gran medallón de grutescos vegetales. Las fachadas laterales, más pequeñas, presentan el mismo esquema pero con frontones triangulares, y cobijando los arcos de medio punto dos vanos que sirven de ventanas. Todo remata en una cornisa de moldurones y ornamentos florales. Se cubre con tejado a seis aguas que rompe en una linterna hexagonal rematada por cruz y veleta de cerrajería. Seis palomas de cerámica enmarcan el perímetro de la cubierta.
A lo largo de su fachada, y a la altura de su planta principal, presenta una gran balconada de tipo procesionista, tan del gusto barroco, que servía para presidir las procesiones de la Cofradía; estando conexionada ésta con la de la iglesia del Portal de Antequera, con el camarín de la Virgen de los Desamparados de Vélez-Málaga, o con la iglesia del Real Convento de Santiago de esta misma ciudad. Siendo ésta de envergadura artística superior a las anteriores y destacando por su elegancia y dinamismo. El interior tiene forma hexagonal, enmarcado por arcos de medio punto, adornado profusamente con rocallas de tipo vegetal y rematado por una ancha moldura que sirve de base a la cubierta. Se cubre con cúpula octogonal que se asienta sobre cuatro pechinas y dos pseudo-pechinas. Un tambor de molduras mixtilíneas sostiene a otro de menor dimensión. Todo ello ricamente ornado al estilo rococó con tallas de madera dorada, espejos enmarcados por estas tallas, testas de querubes policromadas, coronas reales, etc. Rematándose el conjunto con un esbelto cupulino, asimismo decorado con tallas barrocas igualmente de madera dorada. El monumento, en cuestión, destaca por su atrevida construcción barroca y riqueza ornamental del tipo rococó; siendo ejemplar único, por sus peculiares características, en la Axarquía y en la provincia de Málaga.
La Obra está dentro del círculo del arquitecto turolense Martín de Aldehuela, maestro de obras de la Catedral malacitana en este siglo, y que se sabe trabajó en la ciudad de Vélez-Málaga en varias ocasiones. En 1987, al Camarín de la Virgen de la Piedad, se le incoó expediente de declaración de Monumento, como Bien de Interés Cultural, por la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, habiéndose resulto su declaración como tal en 1.996. En el año 2001 fue restaurado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en colaboración con el Ayuntamiento de Vélez-Málaga.

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